¿Existe el vapeador pasivo?

¿Existe el vapeador pasivo?

Esta es una pregunta que a menudo asalta a todas las personas que vapean y a las personas que suelen convivir con él o ella.

De sobra es sabido que existe el fumador pasivo y que las consecuencias de ser fumador pasivo durante mucho tiempo, pueden ser similares a las de fumar. Por este motivo se trata de una pregunta relevante, que muchas veces nos hacemos todos y todas.

Aunque muchos estudios parecen indicar que el vapeo es un 95% menos dañino que el tabaco para los usuarios, es necesario ser respetuosos con los demás, sobre todo en un tema donde, una percepción negativa del hábito del vapeo puede ayudar a personas que no vapean, a sentir menoscabada su libertad individual y su elección personal de no vapear ni fumar, o incluso a sentir que salud está en riesgo, cuando un vapeador está generando grandes cantidades vapor cerca suya. Aunque se pueda partir de una percepción equivocada es importante resaltar la necesidad de respetar las decisiones de los demás.

Por motivos como los expuestos anteriormente, hemos querido a través de este artículo, contestar a esta pregunta a partir de la literatura que encontramos en internet sobre diferentes estudios que se han realizado al respecto.

A la hora de analizar la literatura existente tenemos que distinguir entre 2 puntos, por un lado, lo concerniente a la exposición del “vapeador pasivo” a la nicotina, (donde no entrarían los líquidos sin nicotina), y por otro el “vapeador” pasivo en lo que respecta al resto de componentes que contiene el vapor de un cigarrillo electrónico, principalmente glicerina vegetal y propilenglicol.

En lo referente al vapor producido por cigarrillos electrónicos que utilizan líquidos con nicotina, recientes estudios como el realizado por el director del departamento de Láseres y Haces Moleculares del Instituto Multidisciplinario de la Universidad Complutense de Madrid, Ángel González Ureña, en el que se estudia el efecto del vapor en terceras personas, concluye que las personas expuestas a vapor del cigarrillo electrónico, en condiciones normales, inhalan cien veces menos nicotina que un fumador pasivo, según indica el autor del estudio: “unos niveles insignificantes que descartan la existencia del vapeador pasivo” al menos en lo que respecta a la nicotina. Esto se debe a que el vapor es mucho más volátil que el humo del tabaco y su concentración en el ambiente disminuye rápidamente en ambientes cerrados, desparaciendo casi totalmente en menos de 30 segundos, mientras que el humo del tabaco puede permanecer hasta 20 minutos.

En lo referente al resto del contenido del vapor frente al contenido del humo, por las mismas circunstancias de volatilidad, el “vapeador pasivo” esta mucho menos tiempo expuesto que con el humo del tabaco. Además, el vapor del cigarrillo electrónico no contamina el aire del espacio cerrado con monóxido de carbono y CO2, sustancias muy perjudiciales, como si hace el humo del tabaco. A este respecto, existe otro estudio reciente realizado por el Departamento de Química Analítica de la Universitat de Vàlencia y publicado en Microchemical Journal, cuyo objetivo era conocer cómo afecta el humo y el vapor, así como los diferentes componentes a la calidad del aire en espacios cerrados. Una de sus conclusiones es que vapear, emite tres veces menos partículas perjudiciales que el humo de un cigarro tradicional.

De esta forma parece demostrarse que si bien también existen residuos que pueden ser inhalados por una persona que se encuentre en un espacio cerrado donde se vapea, estos residuos son mucho menores que en el tabaco y además son menos perjudiciales.

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